Desperdicio de alimentos: los tres principales desafíos que enfrenta la cadena de suministro en América Latina
- Publicado el 20 de Abril de 2026
Un informe reciente de Avery Dennison, empresa global de ciencia de materiales y soluciones de identificación digital, advierte que el desperdicio de alimentos continúa consolidándose como uno de los desafíos más costosos —y aún poco visibles— de la cadena de suministro alimentaria. Según el reporte, el desperdicio global podría alcanzar los US$ 540 mil millones en 2026, con América Latina enfrentando puntos críticos especialmente en ineficiencias en manufactura, logística compleja y falta de trazabilidad a lo largo de la cadena.

El estudio, titulado Making the Invisible Visible: Unlocking the Hidden Value of Food Waste to Drive Growth and Profitability, revela que el impacto económico del desperdicio de alimentos a nivel global podría alcanzar US$ 540 mil millones en 2026, reflejando el peso creciente de este problema para productores, distribuidores y retailers.
En América Latina, donde las cadenas logísticas suelen ser extensas y los productos perecederos recorren largas distancias antes de llegar al consumidor, el desperdicio de alimentos tiende a concentrarse en tres desafíos estructurales: ineficiencias en los procesos de manufactura y procesamiento, complejidades logísticas que dificultan la gestión del inventario y una visibilidad limitada de lo que ocurre con los productos a lo largo de la cadena de suministro.
Proyecciones económicas independientes indican que el costo del desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena global —desde el procesamiento hasta el comercio minorista— equivale, en promedio, al 33% de los ingresos anuales del sector. En Brasil, este porcentaje alcanza el 32%, lo que refleja el peso económico del problema también en mercados de América Latina.
La investigación, que relevó a 3.500 retailers de alimentos y líderes de la cadena de suministro en todo el mundo, muestra que, a pesar del creciente nivel de conciencia sobre el tema, muchas empresas aún carecen de visibilidad sobre dónde se producen las pérdidas. De hecho, el 61% de los encuestados afirma no tener una visión completa de dónde ocurre el desperdicio a lo largo de sus operaciones, lo que limita la capacidad de actuar sobre los puntos críticos de la cadena.
En el caso de América Latina, esta falta de visibilidad se combina con otros factores estructurales que amplifican el problema. Las ineficiencias en los procesos de manufactura y procesamiento pueden generar pérdidas desde las primeras etapas de la cadena. A esto se suman desafíos logísticos asociados a la distribución de productos perecederos, que suelen recorrer largas distancias y requieren condiciones específicas de transporte y almacenamiento.
El transporte aparece como uno de los principales puntos ciegos del sistema: el 56% de las empresas señala que no comprende con precisión cuánto desperdicio ocurre durante el traslado de los alimentos, lo que evidencia la necesidad de mejorar la trazabilidad y la visibilidad del inventario a lo largo de toda la cadena.
Los desafíos se vuelven especialmente evidentes en el caso de los productos perecederos, donde pequeños desajustes en la planificación de la demanda o en la gestión del inventario pueden traducirse rápidamente en pérdidas. Al ser consultados sobre las categorías más difíciles de gestionar en términos de desperdicio, los líderes del sector señalaron principalmente las carnes, las frutas y verduras, y los productos de panificación, tres segmentos clave dentro del retail alimentario.

Un desafío de alto costo intensificado por la temporada festiva
Las carnes se destacan como una de las categorías más difíciles de gestionar. Cerca del 72% de los líderes de la cadena de suministro señala a esta categoría como el principal desafío. Debido a su alto costo unitario en el retail alimentario, incluso pequeñas reducciones en el desperdicio pueden generar ganancias financieras relevantes.
Proyecciones económicas independientes indican que el desperdicio de carnes representaría US$ 94 mil millones en pérdidas en la cadena global en 2026, casi una quinta parte del impacto económico total del año; seguido por frutas, verduras y hortalizas, con US$ 88 mil millones.
Durante la temporada festiva —el período de mayor pico de ventas en el retail— Avery Dennison identificó que el 67% de las empresas preveía que el desperdicio de carnes impactaría significativamente en sus márgenes. Además, el 69% afirmó que gestionar este problema durante uno de los momentos más intensos del año se convirtió en una preocupación operativa aún mayor que en años anteriores.
Para los retailers, factores como la volatilidad económica, la dificultad para adaptarse rápidamente a los cambios del mercado y el desafío de responder a las variaciones en el comportamiento del consumidor agravan los problemas vinculados al desperdicio de alimentos. En este contexto, el 74% de los encuestados admite que la inflación ha vuelto más difícil prever la demanda de carnes, mientras que el 73% reporta un aumento en la demanda de los consumidores por porciones más pequeñas o alternativas a la carne.
Para Julie Vargas, vicepresidenta y gerente general de Enterprise Intelligent Labels Growth de Avery Dennison, el desperdicio de alimentos ya no debería tratarse como un costo inevitable del retail.
“El ecosistema del retail está cambiando, pero no todos los retailers están acompañando ese ritmo. El mayor desafío está en lo que no logramos ver. Desde el transporte hasta la góndola, los puntos ciegos están erosionando silenciosamente las márgenes. Con la innovación adecuada, es posible transformar esta pérdida en valor medible y reposicionar el desperdicio de alimentos: de un tema exclusivamente vinculado a la sustentabilidad a una cuestión crítica de negocio, capaz de generar eficiencia y crecimiento en toda la cadena”.
“Durante mucho tiempo, el desperdicio de alimentos fue tratado casi exclusivamente como una cuestión ambiental y social. Es fundamental reconocerlo como la oportunidad de negocio que realmente representa. Más de siete de cada diez líderes afirman ver el combate al desperdicio de alimentos como una verdadera oportunidad de crecimiento. Los US$ 540 mil millones en valor perdido deben servir como un claro llamado a la acción para que la cadena de suministro del retail alimentario reduzca pérdidas y aumente la eficiencia. Solo al explorar los puntos ciegos de la cadena será posible disminuir el desperdicio, fortalecer la resiliencia y crear valor duradero para los negocios y para el planeta”, complementa Michael Colarossi, VP y líder global de sustentabilidad de Avery Dennison.
Si las tendencias actuales se mantienen, el costo acumulado del desperdicio de alimentos entre 2025 y 2030 alcanzaría los US$ 3,4 billones, coincidiendo con el plazo de 2030 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 12.3 de la ONU, que busca reducir a la mitad el desperdicio global de alimentos.
Para conocer más sobre las acciones que pueden adoptar los líderes de la cadena de suministro, el retail alimentario y la industria para enfrentar el desperdicio de alimentos, descargue el informe.
