Del volumen al valor
Durante décadas, la economía de una imprenta se ha apoyado en una ecuación bastante sencilla: producir más unidades a un coste unitario cada vez menor. Pero esa lógica está perdiendo exclusividad. En 2026, una parte importante de la innovación del sector se está desplazando hacia aplicaciones en las que el valor de la impresión no depende tanto de la cantidad producida como de lo que esa impresión permite conseguir. Personalización, packaging, etiquetas, impresión industrial, decoración, textil, señalización, productos promocionales o impresión bajo demanda están ganando protagonismo porque permiten competir por algo más que el precio.
