Dario Urbinati, CEO Gallus Group
- Publicado el 06 de Mayo de 2026
“La impresión inteligente y conectada sigue siendo nuestra hoja de ruta para la transformación del sector para mantenerse competitivo y sostenible”
Dario Urbinati, CEO Gallus Group, habla en esta entrevista sobre los principales cambios que están marcando el sector en este momento: desde la realidad de la transformación digital hasta la escasez de mano de obra cualificada, pasando por las dificultades económicas y las crecientes presiones relacionadas con la inteligencia artificial y la automatización.

Con el 2026 ya en marcha y entrando en el segundo trimestre, ¿cómo describiría el panorama general del mercado de etiquetas y embalajes, y en qué se centran más los clientes actualmente?
Desde principios de 2025, hemos observado una aceleración decisiva en la adopción de la tecnología híbrida, con la inyección de tinta digital integrada a la perfección en procesos convencionales como el barnizado, el estampado y el troquelado. Tras varios años de inversión cautelosa y dependencia de configuraciones fuera de línea, el mercado se ha orientado claramente hacia la producción en línea de una sola pasada. La inyección de tinta ha alcanzado un nivel de madurez en el que la fiabilidad, la velocidad y la rentabilidad permiten una fabricación integral totalmente integrada, minimizando el desperdicio, reduciendo los puntos de contacto y protegiendo los márgenes.
Es importante destacar que no se trata solo de un cambio tecnológico, sino estratégico. Los convertidores están invirtiendo en tecnología híbrida no solo para tiradas cortas, sino también para aplicaciones cada vez más complejas y de valor añadido, incluidas las etiquetas decoradas de alta gama. Al mismo tiempo, la creciente complejidad de las referencias, las expectativas de plazos de entrega más ajustados y la presión sobre el coste total de propiedad refuerzan la necesidad de plataformas de producción flexibles y escalables. La tecnología híbrida ya no es un nicho de mercado entre la flexografía y la impresión digital, sino que se ha convertido en el modelo para un modelo de producción más inteligente y resiliente de cara a 2026.
Al analizar retrospectivamente el año 2025, ¿qué cambios fueron los más significativos, tanto en el mercado como para Gallus, y qué hitos destacan?
Como ya se ha comentado, el cambio más importante ha sido la evolución de la tecnología digital e híbrida, que ha pasado de ser un potencial futuro percibido a un modelo de producción comercialmente viable y de uso generalizado. El sector ha superado un umbral claro: la fiabilidad, la velocidad y el coste total de propiedad (CTP) han alcanzado un nivel en el que los convertidores pueden escalar con confianza las tecnologías digitales e híbridas a aplicaciones más exigentes y de alto volumen.
Para Gallus, el lanzamiento de Gallus MatteJet fue estratégicamente significativo porque eliminó una barrera real para su adopción en segmentos premium como el de vinos y licores. Al habilitar el acabado mate en línea, demostramos que lo digital ahora puede satisfacer las expectativas estéticas y de marca de los mercados de alto valor. Para los convertidores, esto significa acceso a nuevas fuentes de ingresos sin añadir complejidad a los procesos offline.
Labelexpo Europe 2025 reforzó un punto de inflexión más amplio en la industria. Con Gallus Five, abordamos la transición de la producción híbrida a la producción industrial de mayor volumen. Con Gallus Alpha, redujimos las barreras de entrada a lo digital. Y con la Print Academy, reconocimos que la tecnología por sí sola no es suficiente: el conocimiento operativo y la transición de la fuerza laboral son ahora diferenciadores estratégicos.
En conjunto, el año fue mucho más que lanzamientos de productos. Marcó un cambio estructural en la forma en que los convertidores construyen ecosistemas de producción resilientes y flexibles en un mercado desafiante.

La dirección de Gallus en los últimos años se ha basado en la idea de crear la "imprenta inteligente y conectada del futuro". De cara a 2026, ¿cómo se ve ese camino en la práctica? ¿De qué maneras ya han visto esta visión materializarse, y en qué aspectos aún queda trabajo por hacer?
La impresión inteligente y conectada siempre ha ido más allá de la simple incorporación de funcionalidades digitales. Era, y sigue siendo, nuestra hoja de ruta para la transformación que debe experimentar el sector para mantenerse competitivo y sostenible. Es nuestra visión de un sector que funcione como un ecosistema integrado, operando de forma más inteligente, donde la automatización, los datos y los flujos de trabajo conectados reduzcan la complejidad, aborden la escasez de mano de obra y mejoren la rentabilidad.
Se trata de conectar todos los elementos para centrarnos en el coste total de propiedad (TCO) en lugar del rendimiento de las máquinas de forma aislada. Implica repensar nuestra forma de operar a lo largo de la cadena de valor, colaborar más estrechamente y construir un entorno de producción más inteligente, eficiente y sostenible a largo plazo. También implica fomentar la conexión y la innovación en todo el sector mediante la colaboración, garantizando que el progreso beneficie a todos. En definitiva, es una mentalidad.
Más allá del concepto, esto se ha traducido en acciones prácticas concretas: orientar el debate comercial hacia el TCO, introducir el Sistema de Composición para ofrecer a los convertidores una flexibilidad real en mercados volátiles e invertir en la colaboración a través de iniciativas como el Centro de Experiencia Gallus. Hoy vemos que esta forma de pensar resuena con fuerza, y estos debates se están generalizando: una clara señal de que vamos por el buen camino.
A medida que avanzamos hacia 2026, el siguiente paso lógico es profundizar la conectividad mediante una integración más inteligente y una optimización basada en datos. Pero esta no es una fase que se complete; es un compromiso continuo para construir formas de trabajo más inteligentes y conectadas, y esa evolución continuará.

A partir de su interacción directa con los clientes, ¿cuáles son las dificultades reales que enfrentan los convertidores en su día a día y dónde persiste la brecha entre las narrativas del sector y la realidad operativa en la planta de producción? En términos más generales, ¿cuáles son los mayores desafíos para las empresas de impresión de cara al futuro (por ejemplo, en relación con los márgenes/rentabilidad, las cadenas de suministro, las expectativas de los clientes, etc.)?
Si bien los matices varían según la región, desde la escasez de mano de obra en Norteamérica hasta la presión sobre los costos en Europa y las prioridades de productividad en Asia-Pacífico, los temas generales suelen ser consistentes. Las prioridades inmediatas, y por lo tanto los niveles de adopción, difieren, razón por la cual nuestro enfoque de comercialización y el enfoque de nuestros productos reflejan las realidades regionales. Esta es también la razón por la que estar cerca de cada mercado es importante tanto para la innovación como para la implementación.
En todos los mercados, los convertidores se enfrentan constantemente a la presión sobre los márgenes, la creciente complejidad de los trabajos, las tiradas más cortas y las crecientes expectativas de los clientes. Al mismo tiempo, persiste una brecha entre la narrativa de transformación del sector y la realidad operativa. Muchas empresas no carecen de tecnología; más bien, tienen dificultades con la integración, la eficiencia del flujo de trabajo y la reducción de la complejidad manual en la planta de producción.
En definitiva, la tendencia global es clara: los convertidores buscan soluciones que aporten mayor simplicidad operativa, previsibilidad y eficiencia, permitiendo a los equipos gestionar la creciente complejidad sin aumentar los costes generales. Estos principios fundamentales son universalmente relevantes.

La impresión digital ha prometido escalabilidad y rentabilidad durante muchos años. ¿Qué ha cambiado realmente, tanto a nivel técnico como operativo, que hace que la impresión digital sea más viable a gran escala hoy que hace tan solo cinco años?
Para empezar, durante muchos años, el sector planteó el debate como «digital frente a flexografía», pero esa mentalidad está desfasada. Los convertidores ya no necesitan elegir bando; está claro que cada tecnología tiene su lugar. La verdadera brecha competitiva actual no reside en los tipos de prensas o tecnologías, sino en los ecosistemas de producción. El éxito depende menos de la prensa que se utilice y más de la inteligencia con la que opera la fábrica
Técnicamente hablando, la impresión digital ha alcanzado un alto nivel de madurez. La calidad, la fiabilidad, la velocidad y la automatización a nivel de máquina ya no son los factores limitantes. El cambio ahora es operativo. La verdadera oportunidad reside en traducir esa capacidad técnica en un rendimiento financiero medible. Pero esto requiere que las fábricas se organicen de manera diferente. Si la digitalización se realiza con estructuras y flujos de trabajo convencionales, el potencial económico sigue siendo limitado. Lograr la escala implica repensar los procesos de principio a fin, desde la preparación del trabajo hasta el acabado, y es aquí donde el software se vuelve cada vez más crucial.
La siguiente fase de la evolución no consiste en reinventar soluciones, sino en facilitar una mejor interacción entre las existentes. La conectividad, mediante API robustas y una mayor integración de sistemas, será clave. Si en 2025 se trataba de llevar la digitalización a la producción industrial y ampliar el acceso a nuevos segmentos, el siguiente paso es integrar esas capacidades sin problemas en los flujos de trabajo de los clientes. Es entonces cuando la digitalización se traduce directamente en resultados económicos medibles a gran escala.

Uno de los mayores desafíos en la adopción de tecnología no es el hardware, sino las habilidades, la preparación y la disponibilidad de mano de obra. ¿Dónde observa las mayores brechas de capacidad hoy en día y cómo ayuda Gallus a sus clientes a abordarlas mediante la formación y la capacitación?
Sin duda, la verdadera barrera hoy en día no es el hardware, sino la implementación. A medida que las tecnologías digitales e híbridas se integran en la producción convencional, los requisitos de capacidad evolucionan naturalmente. Algunas de las mayores brechas que observamos, por ejemplo, se encuentran en la gestión de la producción y el flujo de trabajo, así como en la experiencia en automatización. La integración digital no solo cambia la forma de imprimir, sino también la manera de abordar y optimizar toda la operación.
A medida que la producción se vuelve más conectada y automatizada, se requieren nuevas competencias, desde la interpretación y el procesamiento de datos de rendimiento, por ejemplo, hasta la gestión más estratégica de la asignación de trabajos híbridos. Precisamente por eso lanzamos la Gallus Print Academy. Esta va más allá del funcionamiento de las máquinas y se centra en la optimización del flujo de trabajo, las mejores prácticas operativas y la creación de mejores prácticas para gestionar operaciones digitales a gran escala.
En definitiva, escalar lo digital no se trata solo de instalar tecnología, sino de desarrollar capacidades a la par, asegurando que los equipos, los procesos y las estructuras de liderazgo crezcan en paralelo con la oportunidad.

La IA domina el debate en el sector manufacturero, y existe preocupación por el riesgo de que las empresas se queden atrás si no actúan con rapidez. ¿Cuál es su perspectiva sobre la IA en el contexto de la impresión? ¿Dónde ve valor real a corto plazo y cómo aborda Gallus la IA de forma práctica y centrada en el cliente?
La IA domina gran parte del debate en la industria, y es comprensible. Pero si observamos los grandes cambios industriales a lo largo de la historia, desde la revolución industrial hasta el auge de las infraestructuras a gran escala, la transformación nunca ocurre de la noche a la mañana. Primero llega el momento decisivo que capta la atención. Lo que sigue, y lo que realmente transforma las industrias, es la siguiente fase de integración, perfeccionamiento y aplicación inteligente.
Ya hemos visto este patrón en el sector de la impresión con la transformación digital. Durante años, la impresión digital prometía muchísimo, pero ha tardado en superar una pequeña parte de la producción total de etiquetas. La adopción sigue una curva, no un titular. El verdadero cambio se produce cuando las empresas descubren dónde la tecnología aporta un valor significativo y duradero.
La IA no es diferente. En el sector de la impresión, el valor a corto plazo reside en áreas muy prácticas: mantenimiento predictivo, optimización del rendimiento, automatización de flujos de trabajo y asignación de tareas más inteligente. Sin embargo, la IA solo es tan potente como la infraestructura de datos y la conectividad que la respaldan. Por eso, nuestro enfoque, y algo que estamos desarrollando activamente, es facilitar una mejor toma de decisiones operativas mediante datos estructurados, automatización y coordinación inteligente de flujos de trabajo.
Las empresas de conversión no deben entrar en pánico ni apresurarse a adoptar la IA por sí misma. La oportunidad reside en construir las bases digitales adecuadas y aplicar la IA de forma pragmática, donde realmente mejore la productividad y la rentabilidad. Lo que observamos en el mercado es alentador: un enfoque mesurado y reflexivo centrado en una implementación sostenible. Así es precisamente como se produce una transformación significativa.

La incertidumbre geopolítica, los aranceles y las presiones económicas generales siguen siendo una preocupación constante para muchas empresas. ¿Qué acontecimientos siguen con mayor atención y cómo podrían estos factores influir en las decisiones de inversión y en el sector de las artes gráficas en general?
Analizar las señales del mercado y los acontecimientos geopolíticos ha sido una fuente fundamental de información estratégica para nosotros en los últimos años. Y no es algo que se observe pasivamente, sino algo que se incorpore activamente a la forma de configurar el negocio y de desarrollar la resiliencia.
La incertidumbre geopolítica y los aranceles ya no son perturbaciones temporales, sino realidades estructurales. Quizás uno de los problemas más importantes que seguimos de cerca es la concentración de la cadena de suministro, especialmente para componentes críticos como cabezales de impresión y componentes electrónicos. La excesiva dependencia de una sola región genera riesgos, lo que impacta directamente en la confianza de los inversores. Por eso estamos evaluando estrategias de proveedores alternativos y modelos de producción más regionalizados, incluyendo la fabricación más cercana al mercado en Asia-Pacífico.
Para el sector en general, este entorno seguirá impulsando decisiones de inversión más disciplinadas y estratégicas. Las empresas ya no se expanden simplemente para aumentar su escala; invierten selectivamente en capacidades y plataformas que brindan seguridad a largo plazo. La flexibilidad, la resiliencia y el costo total de propiedad serán más importantes que nunca. En tiempos de incertidumbre, la adaptabilidad se convierte en una verdadera ventaja competitiva.
De cara a 2026 y más allá, ¿qué exige realmente el próximo capítulo de la impresión y qué papel cree que debe desempeñar Gallus para ayudar al sector a afrontarlo con éxito?
De cara al próximo año y más allá, el próximo capítulo de la impresión exige una evolución continua, pero a un nivel más profundo. Se trata de convertir el progreso tecnológico de los últimos años en un éxito real y a gran escala en todo el sector.
Esto implica repensar los entornos de producción para que sean automatizados, económicamente resilientes y diseñados en torno al coste total de propiedad. Las máquinas no solo recibirán y procesarán información; deberán comunicarse en todas las direcciones, interactuando sin problemas con los flujos de trabajo, los sistemas de almacén y las herramientas de planificación para permitir operaciones justo a tiempo. Las imprentas contribuirán a optimizar toda la cadena de valor, no solo a ejecutar trabajos.
Para Gallus, nuestro papel es industrializar esa evolución, ofreciendo soluciones que reduzcan la complejidad, aumenten la flexibilidad y generen una rentabilidad sostenible. El futuro de la impresión pertenecerá a quienes sepan combinar rendimiento y resiliencia. Nuestro trabajo es garantizar que nuestros clientes puedan lograr ambas cosas, con confianza y a gran escala.
